El Porno Espiritual se los quiero explicar con la siguiente analogía.

Cuando buscamos videos porno. ¿Los buscamos con qué fin? Saciar una necesidad, entretenernos, etcétera. Cada quién tiene sus razones. Encontramos el video que se acerca a eso que queremos experimentar en la vida real. A los diez minutos, tal vez cumplimos con la cuota. Sin embargo, la verdad es que estamos solos en el cuarto y sin poder hacer realmente lo que nuestra mente imaginaba. Cerramos el computador y nos sentimos “bien” de haber acabado.

Ahora entonces,

No te ha pasado que ves una frase bonita, la compartes en Instagram, twitter, tu grupo de whatsapp y sientes un alivio cómo si hubieses cumplido con la cuota espiritual del día. A mí me ha pasado. Sin embargo, cada vez soy más consiente de no hacerlo.

Se me hace imposible creer que simplemente por compartir una frase o una imagen sintamos que hicimos algo bueno por la sociedad o peor aún, por nosotros mismos. No estoy diciendo que no hay que hacerlo. Lo que estoy diciendo es que nos preguntemos ¿Por qué lo estoy haciendo? ¿Qué propósito tiene hacerlo?

Voy a dar un ejemplo. Daniel Habif, uno de los mejores speakers motivacionales en Latinoamérica, cada vez que sube una frase en twitter es increíble la cantidad de personas que toman pantallazo y comparten. Como dije al inicio, yo lo he hecho.

Acto seguido, volteo el celular, lo dejo cargando y curiosamente me siento bien de haberlo hecho. Sin embargo, ¿Qué realmente estoy poniendo en práctica de esa frase que él acaba de poner? ¿Lo estoy compartiendo porque quiero verme “cool” mostrando que soy un ser espiritual o porque de verdad es algo que estoy trabajando y es un tema de mi interés? Y ¿cómo la estoy trabajando? ¿Estoy meditando, respirando profundo, haciendo talleres que me ayuden a crecer mi espiritualidad?

La cierto es, que en muchas ocasiones he compartido cosas que ni siquiera me interesan. A veces lo que he hecho porque es moda, es chévere hacerlo o es algo que me gustaría tener/ser, pero no tengo ni idea cómo entonces se me hace más fácil compartirlo y hacer de cuenta que hago parte de aquello. Esto no sólo pasa con la parte espiritual, también con la sostenibilidad, por ejemplo, que ahora tiene tanta visibilidad ¡por fin! pero volvemos a lo mismo, lo comparto porque quiero aprender a reciclar porque es tendencia.   

Vuelvo y repito, con mis palabras NO estoy diciendo que si tu compartes frases de yoga, o motivacionales eres un hipócrita o que está mal. Si nos gusta algo que es coherente con mis valores e ideales, claro que puedo compartirlo. Lo que quiero decir con esto es que no caigamos en el juego de por ser chévere o para sentirme bien lo comparto. Eso sería ser carentes y flojos con nosotros mismos.

Esto es una invitación a que dudemos, preguntemos, investiguemos. A que nos cuestionemos a nosotros mismos del porqué estoy comunicándome de X o Y manera. Del porqué estoy compartiendo lo que comparto.  

Es importantísimo que podamos crear nuestro propio criterio respetando las opiniones de los demás. Esto nos forma como seres humanos, pero más bonito, forma nuestra personalidad, nuestros valores y con ellos, podemos estructurar mejor las metas que nos proponemos.

¿Qué piensas de estas palabras? ¿Te has sentido identificado con esta analogía?

Abrazos de Oso

Jacinta

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