Desde que empecé la aventura de viajar, las gachas en Guadalupe, Santander estaba en mi lista de lugares por conocer. Las fotos del lugar se veían tan increíbles que era imposible no querer ir. Justo después que se abrieron las puertas de Colombia para viajar, no dudamos con mis amigos de @andar_viajando en elegirlo como destino. Lo increíble del viaje era que no esperábamos ver todo lo que Guadalupe tenía por ofrecernos. 

Nos fuimos en carro desde Bogotá. Paramos en Barbosa para almorzar y de ahí seguimos nuestro camino a Guadalupe. Al llegar al pueblo, vimos en el mapa que podíamos caminar de rapidez hasta las gachas y verlas con poco gente pues ya eran las cinco de la tarde y seguramente estaba vacío.

Empezamos la caminata y resulta que era mucho más lejos de lo presupuestado y además, empezó a caer un aguacero torrencial. Corrimos a guardar las cámaras para que no se dañaran los lentes y a acelerar el paso. Al llegar a las gachas la verdad me decepcioné del lugar. No era nada de lo que se veía en las fotos. Uno no sabía realmente si había llegado o no. Había poca agua y el color que se veía en las fotos no era el mimso que estaban viendo mis ojos. Eso nos dejó tristes a todos, sin embargo, decidimos que era mejor idea volver mañana a ver qué sorpresa nos daba el lugar.

 

regresamos empapados a la carretera y llenos de barro, pues esa entrada a las gachas está en reparación así que está llena de arena.

El hostal donde nos quedamos se llama @portaldedonluis tiene camping y habitaciones privadas con baño limpio y cómodo. El desayuno y el servicio de Don Rafael, dueño del lugar, es como estar en casa. Se lo recomiendo. Pueden llevar su propia carpa también si quieren.

Aquí pasó algo interesante. Don Rafael nos hizo la conversa esa noche y nos insistía que fuéramos con un guía a explorar lugares diferentes de Guadalupe. Nosotros ya teníamos un itinerario y no teníamos muchas ganas de cambiarlo, sin embargo, Don Rafael fue tan insistente que decidimos ceder y aceptar su ayuda.

Al día siguiente llegó Alex, la persona que sería nuestro guía del día. Luego de desayunar, nos llevó a una caminata dentro de una finca privada ($10.000 por persona la entrada) donde visitaríamos dos cascadas: La llanera y tres chorros. La caminata es plana durante un tiempo y luego hay que bajar bastantico.

Importante llevar gorro, protector solar, agua y merienda. Primero se llega a la cascada la llanera, ahí no se puede bañar pero la caída de agua es impresionante, más porque llegas a un punto donde puedes pasar justo detrás de ella y ver el agua caer justo frente a ti.

Nos quedamos un tiempo tomando fotos y contemplando la cascada para luego agarrar fuerza a e ir a tres chorros. Estas tres caídas de agua también impresionantes y aquí si te pueden meter a nadar, eso sí ¡prepárate! porque el agua es helada.

Luego de un tiempo, decidimos regresar porque habíamos olvidado llevar agua y estábamos muertos de sed. Para regresar hay que tener energía extra guardada pues hay que subir todo lo que se bajó durante el día y en llanura, así que si está haciendo sol, se puede hacer más duro la caminata.

Importante que sepas que justo donde se acaba la finca privada hay una tienda. Ahí puedes parar por una cerveza fría para poder continuar el camino. También debo aclarar que es mejor llevar carro alto para que puedas avanzar en el lo más posible y que luego cuando regreses cansado debas caminar menos. Nosotros parqueamos el carro en una finca cercana que nos cobró $5.000 por cuidarlo.

Almorzamos en una tienda de comida corriente (En Colombia le llamamos corrientazo a arroz, carne , tajadas y sopita) que queda en el pueblo y luego, fuimos a la finca «El Salitre» y a finca «Gloria» La primera finca se las recomiendo mucho. Son unas mini-gachas pero con muy poca gente y muy bonitas. La caminata es corta porque el carro llega bastante cerca a donde es el sitio para bañarse. La segunda finca es muy cerca de «El Salitre» es poco lo que hay que caminar y es un balneario conocido en el pueblo. Les recomendaría ir mejor día de semana para que no lo encuentren tan lleno.

En nuestro segundo día de recorrido Alex se ofreció a acompañarnos a las gachas y fue ahí donde nos mostró los dos caminos que había para llegar al lugar. Abajo les dejo el contacto de Alex para que puedan tener información actualizada y útil para su viaje. Además, de ayudar a Alex a seguir trabajando en turismo.

El valor del parqueadero en las gachas fue de $5.000, la entrada de $2.000 por persona y aquí es super importante recordarles porqué es tan importante ir con un guía local. Alex nos llevó a un spot que poca gente conoce y que ahí sí me sentía en las gachas que había visto en las fotos.

Sin embargo, hay varios puntos que debes tener en cuenta:

  1. llegar muy temprano para evitar encontrar tanta gente o ir día de semana cómo hicimos nosotros
  2. ir con un guía local para que te lleve al túnel que tienen las gachas que es muy cool
  3. La luz del sol ayuda mucho a que el color del agua y la piedra se vean diferentes
  4. No te quedas sin ir a la parte de arriba arriba dónde «empieza» las gachas para que veas más agua y los pozos llenos
  5. Pídele al guía que te muestre como se desliza hasta los pozos y si te da miedo, que te pegue un empujonsito, cómo en este video

Estuvimos medio día en este lugar y luego de regreso al hotel por nuestras motetes y a seguir el recorrido por Santander.

Gracias a Don Rafael por insistir en conocer nuevos lugares en Guadalupe. No sólo me sorprendió todo lo que tiene por ofrecer sino también el pueblo como tal. Tiene muchas calles empedradas, y está pintado de blanco con verde absolutamente todo el pueblo. La gente es muy amable y es un lugar económico para recorrer.

Qué bonito cuando nos damos la oportunidad de salir de lo conocido.

Alex guía 3227031988

Rafael Hotel 3164816003

Abrazos de oso

Jacinta

 

 

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